Lucir una dentadura sana, alineada y blanqueada se ha convertido en carta de presentación en la sociedad actual. Por ello, el blanqueamiento dental forma ya parte de los tratamientos habituales en la consulta de los dentistas. Sin embargo, éstes también advierten de los riesgos de utilizar sin control productos blanqueantes y de caer en la obsesión de unos dientes cada vez más blancos.

Así pues, debemos señalar que el tono natural de los dientes no son blancos del todo, cada persona tiene una tonalidad diferente (como ocurre con la piel). Es un punto que hay que recalcar, ya que el blanco nuclear no es el color ideal de los dientes. Debemos tenerlo muy presente y no obsesionarnos con la blancura, para no caer en la blancorexia, una enfermedad moderna que se caracteriza por esta obsesión con unos dientes extremadamente blancos. Esta patología puede acarrear serios problemas, ya que lleva a quienes la padecen a someterse una y otra vez a blanqueamientos dentales, lo que acaba desgastando el esmalte, la pulpa e incluso abrasiones en las mucosas de la boca.

Por ello, lo ideal es siempre recurrir a un especialista para que nos aconseje y nos ayude a buscar la mejor solución para proceder a un blanqueamiento dental.

Como comentábamos en anteriores post, la manera más habitual de conseguir unos dientes más blancos es utilizando procedimientos que se basan  en un gel de peróxido de hidrógeno que oxigena los tejidos internos del diente sin dañar su estructura. Con todo, hoy en día existen múltiples técnicas

 

¿En qué consiste el blanqueamiento dental?

El blanqueamiento dental es un tratamiento de estética dental que se aplica en los dientes que han ido perdiendo la capa de esmalte y, en consecuencia, oscureciendo. Este tratamiento consiste en eliminar las manchas que producen el cambio de tonalidad en la superficie dentaria.

El primer paso, es determinar el color de los dientes del paciente en el momento de querer hacerse el blanqueamiento, para poder determinar cuántos tonos se podrá aclarar. Posteriormente, el siguiente paso es aplicar un gel, que contiene un producto llamado peróxido de hidrógeno, que en una concentración del 15-30% oxigena el diente produciendo su blanqueamiento. El gel se activa con una luz fría y el tratamiento tiene una duración aproximada de una hora.

 

¿Es un tratamiento doloroso?

Lo cierto es que no, no es doloroso. Sin embargo, la sensibilidad dental es el principal efecto secundario, tratándose de algo completamente normal y que no debe ser motivo de preocupación. Esta sensación va desapareciendo en las 72 horas posteriores al tratamiento. Es importante tener en cuenta que esos tres días posteriores son importantes para lograr un mejor resultado, y por eso en esas 72 horas hay que tener especial cuidado con la higiene. Además, recomendamos evitar aquellos alimentos que provoquen tinción e incluso el tabaco. También es recomendable, utilizar una pasta para dientes sensibles, para ayudar a reducir la sensación.

 

Consigue un blanqueamiento dental gratuito

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